Aulo

Autores: Wislawa Szymborska

Enviado por Aulo el 02/02/2012 a las 21:15
Etiquetas: | Intrahistorias | Noticias | Autores

szymborska.pngConocí la obra de Wislawa Szymborska gracias a Miguel d'Ors que en un libro suyo le dedicaba un poema. Yo no sabía ni quien era Szymborska ni me sonaba de nada; aunque era posible que en esos intentos infantiles de pronunciar palabras impronunciables haya salido, como por azar, este nombre raro suyo, quien sabe... El caso es que tuve curiosidad y afortunadamente la busqué en internet, claro, me la encontré a ella, con toda su fuerza y la dulzura de quien lo sabe todo, de quien aún sin quererlo mira a los demás con compasión, y que sin poder evitarlo lleva en su palabra la belleza,

Ha muerto hoy a los 88 años... Sirva este recuerdo como pequeño homenaje.

Un beso Wislawa estate tranquila, ya no podrás impedir que la vida te justifique, todo ha sido así, como debía ser... Quizás ahora, el silencio...

Bajo una pequeña estrella

Que me disculpe la coincidencia por llamarla necesidad.
Que me disculpe la necesidad, si a pesar de ello me equivoco.
Que no se enoje la felicidad por considerarla mía.
Que me olviden los muertos que apenas si brillan en la memoria.
Que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado
      por alto a cada segundo.
Que me disculpe mi viejo amor por considerar al nuevo
      el primero.
Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa.
Perdonadme, heridas abiertas, por pincharme en el dedo.
Que me disculpen los que claman desde el abismo el disco
      de un minué.
Que me disculpe la gente en las estaciones por el sueño
      a las cinco de la mañana.
Perdóname, esperanza acosada, por reírme a veces.
Perdonadme, desiertos, por no correr con una cuchara de agua.
Y tú, gavilán, hace años el mismo, en esta misma jaula,
inmóvil mirando fijamente el mismo punto siempre,
absuélveme, aunque fueras un ave disecada.
Que me disculpe el árbol talado por las cuatro patas de la mesa.
Que me disculpen las grandes preguntas por las pequeñas
      respuestas.
Verdad, no me prestes demasiada atención.
Solemnidad, sé magnánima conmigo.
Soporta, misterio de la existencia, que arranque hilos de tu cola.
No me acuses, alma, de poseerte pocas veces.
Que me perdone todo por no poder estar en todas partes.
Que me perdonen todos por no saber ser cada uno de ellos,
      cada una de ellas.
Sé que mientras viva nada me justifica
porque yo misma me lo impido.
Habla, no me tomes a mal que tome prestadas palabras patéticas
y que me esfuerce después para que parezcan ligeras.

Versión de Abel  A. Murcia


Publicidad por Bligoo.com
Ida Bauer
Ida Bauer el 08/02/2012 a las 19:30

Alguien intenta entrar a una piedra y toca en su puerta. La piedra le da muchos motivos para no dejar entrar a ese alguien a su interior, pero el último es el más conmovedor... No tengo puerta, dice la piedra al final.

El poema se titula Conversación con una piedra, y procedede Sal (1962), aunque yo lo leí en un libro de 1995, Ed. Lumen, titulado: Paisaje con grano de arena, de W. Szymborska, que creo que fue el primer tomo en castellano de su poesía.

No sabía que había muerto, nunca me entero de nada...y me ha entristecido. A veces entran estas tristezas absurdas por gente que no conozco, vivos y/o muertos. Afinidades varias, supongo.


Ida Bauer
Ida Bauer el 12/02/2012 a las 15:10

Bueno, no copié el poema, sino un resumen (algo imperdonable). Pero he estado hoy dando una vuelta por el Blog y leí algo sobre felicidad, utopía...y recordé un poema de ella que tengo en un archivo titulado así, UTOPÍA. Por si a alguien le apetece leerlo. Esá en el tomo antlológico que cité en el comentario del otro día (supra)

UTOPÍA - Wislawa Szymborska

(El gran número, 1976)

La isla donde todo tiene explicación.

Aquí se alegan pruebas irrebatibles.

Sólo hay vías de acceso.

Los matojos ceden bajo el peso de las respuestas.

Crece aquí el árbol de la Hipótesis Válida
con sus desde siempre desenmarañadas ramas.

Junto al manantial de Así Son las Cosas
se eleva luminoso el árbol de la Comprensión.

Cuan
to más te adentras en el bosque, más vasto se abre
el Valle de la Evidencia.

Si alguna duda subsiste, la disipa el viento.

El eco toma la palabra sin ser llamado
y solícito descifra los arcanos de los mundos.

A la derecha, una gruta donde yace el Significado.

A la izquierda, el lago de las Convicciones Profundas.
Del fondo emerge, ingrávida, a la superficie la Verdad.

La seguridad inquebrantable domina el valle.
Desde su cima se contempla la Esencia de las Cosas.

Pese a tanto deleite, la isla está siempre desierta
y las huellas de pasos que surcan la orilla
se dirigen sin excepción al mar.

Como si lo propio del lugar fuera partir
y para no volver sumergirse en la vorágine.

En la vida inconcebible.

 

 


Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS