Dema

Poema: El Borracho y el eco.

Enviado por Dema el 24/12/2010 a las 19:22
Literatura

Comparto con vosotros un Romance que recitaba mi abuela, ella no se lo sabía entero, pero hoy lo hemos recuperado, es del poeta gallego Francisco Añón.

Noche oscura y tenebrosa 

Tan achispado iba Antón 

Que cayó de un tropezón

 En la senda borrascosa

Lanzó un recio juramento

Diciendo: 

¿quién se cayó? 

 

Y en la pared del convento 

Resonó el eco;

-YOOOOOOOO…

 

-Mientes, fui yo quien caí 

Y si el casco me rompí 

Tendré que gastar pelucas

-LUCASSSSSSS…

 

-No soy Lucas, ¡voto a Dios! 

Y nos veremos los dos 

Tunante de farfantón

-ANTONNNNN… 

 

-¿Me conoces? ¡Eh tunate!!

Pues espérate un instante, 

conocerás mi navaja

-BAJAAAAAAA… 

 

-Bajaré con mucho gusto 

¿Te figuras que me asusto? 

Al contrario, más me exalto. 

-ALTOOOOOOO… 

 

 

-Alto yo! Piensa el osado. 

Que cien lauros que he ganado 

Hoy con mengua los marchito? 

-CHITOOO....! 

 

 

-Y se atreve este insolente 

Mandar callar a un valiente

¿Que calle yo, miserable?

-HABLEEEEEEE… 

 

-Hablaré por vida mía

Hasta que con este acero

tu lengua impía taladre.

-LADREEEEEE…

 

-¿¡Ladrar yo!? ¿Soy perro quizás?

Dime villano ¿do estás?

Que de no verte me aburro.

-BURROOOOOO…

 

-¿Burro yo? ¡Insulto tamaño!

 

Vengaré de un modo extraño; 

Que el sitio me es oportuno 

- TUNOOOO....! 

 

- ¿Mas, dónde está el majadero 

Que ya hacerle rajas quiero? 

Responda ¿dónde se encuentra?

- ENTRAAAA.....

 

 

- ¿Porqué no sales, bellaco? 

¿Es que tu valor es flaco 

Contra el mío colosal? 

- SAAAALL...

 

 

Aquí me tienes, cobarde, 

Dime ¿quieres que te aguarde? 

Do estas? bali!, nadie se me acerca? 

— CERCA! 

 

— Pero ¿dónde estás? repito. 

Que escuchando estoy tu grito 

Mas el no verte me admira? 

—MIRA! 

 

— Ya miro; pero que diablo! 

Si no veo con quien hablo, 

Pues no parece ninguno 

—UNO!

 

— Uno? pues bien, salga ya: 

Mi coraje probará: 

Le aguardo, aquí me coloco

— LOCO! 

 

— Chanceaste acaso tú? 

Por vida de Belcebú 

Sal presto; me desespero 

— ESPERO! 

 

— Así te burlas de mí? 

Responde: quién eres di? 

Ya de colera reviento 

— VIENTO!. 

 

— Eres algún trasgo inmundo 

Ó eres cosa de este mundo? 

Habla: nada hay que me asombre 

— HOMBRE! 

 

— Mas eres vivo ó difunto? 

Aclárame todo al punto 

Y con quien hablas repara 

— PARA! 

 

— Si eres ánima afligida. 

Bien; mas si eres de esta vida, 

Hoy mi brazo te destruye 

— HUYE! 

 

— En vano intentarlo quieres, 

Pues mientras no sé quién eres, 

Mi espíritu no se asombra 

— SOMBRA! 

 

— Sombra? Dios mío! en tal caso 

Perdóneme, que eché un vaso, 

Tres cepitas y un bizcocho 

—OCHO! 

 

— Ocho! se engaña, pardiez!: 

Serían siete tal vez, 

Que otra la tomó Ramona 

— MONA! 

 

— Lo que es mona, no señor: 

Me puso alegre el licor, 

Y á Ramonita también 

—BIEN! 

 

— Señor, no volveré más: 

Fué en el café de D. Blas, 

Do estuve con ella sola 

—HOLA! 

 

— Es un poco vivaracha, 

Pero muy guapa muchacha, 

Muy salada y oportuna 

—TUNA! 

 

— Eso es tal vez impostura; 

Mas ya que V. lo asegura; 

Sobre ese punto no alterco 

— TERCO! 

 

— Bien, señor, ya no replico. 

Si queréis, callaré el pico, 

Como si fuera de tabla 

—HABLA! 

 

— Pues señor, iba diciendo. 

Con ella hablando y riendo 

Tomé lo que me convino 

—VINO! 

 

— Vino, si señor, un poco: 

Dos vasos me han vuelto loco; 

Que echase más no penséis.

—SEIS! 

 

— ¡¿Seis?!; No me acuerdo en efecto, 

Que tengo siempre el defecto 

De no contarlos después 

— PUES! 

 

— Mas en medio de todo eso 

No se me ha turbado el seso. 

Ni á la muchacha toqué 

—QUÉ? 

 

— Que no quise abusar de ella. 

Pues aunque es muy fresca y bella 

Aun tengo alguna virtud 

—TÚ? 

 

— Yó, pues que mal hice?, diga. 

Cuando le cayó una liga 

Se la puse y nada más 

—MÁS! 

 

— Ah! sí, me acuerdo, de prisa 

Le miré si la camisa 

Era lienzo de Cambray 

-AY! 

 

— Sombra que todo lo sabes, 

Despáchame cuando acabes, 

Que por mi parte acabó 

—VE. 

 

— Si, gracias, me voy que es tarde: 

Adiós! el Cielo te guarde! 

Triste sombra veneranda 

— ANDA. 

 

Marchóse Antón taciturno 

Con tímida planta lista. 

Recelando que aun le embista 

Aquel fantasma nocturno 

Que se ocultara á su vista. 

 

Llega á su casa al momento, 

Do le esperaba su esposa, 

Y afirmó con juramento 

Que una sombra pavorosa 

Le hablara junto al convento. 

 

FRANCISCO AÑÓN

Madrid, 15 Noviembre 1858. 

Publicidad por Bligoo.com
ruben notario
ruben notario el 10/08/2011 a las 2:45

yo tambien me sé este poema por medio de mi abuela. otro dia con mas tiempo me gustaria pasarte la versión que yo me sé y que es un tanto diferente a la tuya, que tambien es muy bella.


Eva Romero
Eva Romero el 15/11/2011 a las 23:29

Mi abuelo recitaba este poema muy amenudo también pero no se lo sabía entero, ahora me he emocionado pudiendo leerlo :) muchas gracias!


bibi
bibi el 29/04/2012 a las 3:37

¡Qué alegría! Mi madre nos recitaba este poema a sus hijos y nietos. Yo no lo recoradba completo. Ahora lo recuperé aunque, como lo que se transmite de boca, en boca, con algunas pequeñas diferencias. Gracias!!!!


carlos andres
carlos andres el 18/05/2012 a las 3:19

este poema me lo enssssseño mi mis pero no se lo sabia completo


haci que nos dejo de tarea buscarlo y practicarlo


Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS